Ue. Madre Bernarda Bütler

Institución Educativa dedicada a formar personas con PAZ y BIEN

Amado Padre que estás en el cielo, te damos gracias porque nos guías en todos nuestros caminos. Juntos alabamos tu nombre. Te suplicamos que estés con nosotros, especialmente cuando aumentan las tinieblas en el mundo. Quédate con nosotros y manda tu poder; envía tu poder como respuesta a nuestras oraciones. Oramos por todas las personas: «Padre que estás en el cielo, estos son nuestros hermanos y hermanas, a pesar de sus fracasos y pecados». Oh Dios, ayúdalos. Ojalá pronto lleguen a reconocer quién eres tú, lo que haces y lo que harás todavía, para que el mundo entero tenga alegría y todos los pueblos en esta tierra conozcan la bendición de ser tus hijos. Amén.

Señor nuestro Dios, te alabamos, por venir a nuestro encuentro en todas partes, y por revelar tu gloria en nuestro mundo. Que seamos dignos de ti, personas que puedan representarte con todo nuestro ser. Danos la fortaleza para soportar, incluso en medio de luchas y tentaciones. Ten misericordia de nosotros todo el tiempo, por medio de nuestro Salvador Jesucristo. Que permanezcamos en cuerpo y alma en tus manos, y al final podamos llegar a ti, Padre nuestro del cielo, como hijos verdaderos, renacidos por medio del Espíritu Santo. Amén. 

Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Deuteronomio 6, 4-6 

Señor nuestro Dios,venimos ante tu presencia y pedimos que nos ayudes. Ayúdanos en cada área de nuestras vidas, incluso en las que no entendemos. Permanece en nosotros con tu Espíritu. Guíanos y dirígenos con tu mano. Que tu voluntad se haga en todas las cosas, incluso si debemos soportar sufrimiento. Tu voluntad es solo para el bien y tú establecerás todo bien. Ayúdanos, bendícenos por medio de tu Palabra, por medio de todo lo que se nos permite saber de ti, Dios y Padre nuestro. Amén.

Esto es lo que pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio, para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables para el día de Cristo, llenos del fruto de justicia que se produce por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios. Filipenses 1, 9-11