Ue. Madre Bernarda Bütler

Institución Educativa dedicada a formar personas con PAZ y BIEN

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,21-28

En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entra Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar:
«¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».
Jesús lo increpó:
«¡Cállate y sal de él!».
El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos:
«¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».
Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,14-20

Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:
«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».
Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.
Jesús les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.

Padre que estás en el cielo, te damos gracias por las muchas maneras en que nos fortaleces y revelas tu vida a nosotros. Te agradecemos por toda tu protección, también por proteger nuestra fe y esperanza. Concede que tu Espíritu inunde cada vez más nuestra vida, capacitándonos para ser tus testigos en este mundo malvado e infeliz. Que tu Espíritu nos dé esperanza en esta vida y en la vida por venir. Amén.

Amado Padre que estás en el cielo, acéptanos como tus hijos, cuyas vidas están bajo tu protección y quienes acuden a ti para recibir fortaleza. Confírmanos la certeza de tu amor y bondad en medio de todas las luchas y tentaciones en este mundo. Concédenos colaborar para que tu nombre sea honrado en la tierra y tu salvación se extienda en todo el mundo. Que la esperanza que nos has dado nos sirva para llevar luz y fortaleza a nuestras vidas y las de todos los que amas en Jesucristo. Amén.

Señor nuestro Dios, te damos gracias porque has venido a esta tierra. Permite que se encienda una luz una y otra vez entre aquellos que escuchen tu evangelio, también entre los de corazón sincero, sean cristianos o no. Que lleguen a conocer tu luz y reciban salvación en Jesucristo. Que tu luz nos alumbre y te manifiestes a nosotros con mayor claridad. Acuérdate de todos los que te invocan, acuérdate de tu pueblo. Que tu pueblo se reúna y se convierta en una luz en tu nombre, sirviéndote dondequiera que vaya. Amén.