Ue. Madre Bernarda Bütler

Institución Educativa dedicada a formar personas con PAZ y BIEN

Señor, Dios y Padre nuestro, te damos gracias por permitirnos andar en el camino de Jesucristo, por ayudarnos en el camino de la cruz. Pase lo que pase, nosotros pertenecemos al Salvador y somos tus hijos. Queremos estar alegres y llenos de fe, llenos de esperanza, llenos de paciencia, porque tu misericordia nos guía. En todo lo que experimentamos, cuán a menudo podemos decir: «Gracias a Dios. Él nos ha ayudado, aquí y allá, él nos ayuda cada día a pesar de toda la maldad que hay en el mundo. ¡Alabanza, agradecimiento y honor a él por siempre!». Amén.

Amado Padre que estás en el cielo, tú nos has enviado al Señor Jesús para cargar con nuestra culpa y nuestro sufrimiento. Hasta este día nos regocijamos de que haya venido, él es quien puede liberarnos de todo mal. Enséñanos a comprender el camino de la cruz, el camino que Jesús emprendió. Ayúdanos a seguirlo siempre, aunque también tengamos que sufrir y cargar una cruz. Entonces podremos andar con alegría el camino que él emprendió para la gloria de tu nombre, oh Padre del cielo. Lo entendamos o no, somos tus hijos. Tú nos proteges y cuidas de nosotros, hasta que venga tu gloria y se culmine todo lo que se inició por medio de Jesucristo, el Salvador del mundo. Bendícenos con tu Palabra y ayúdanos a ser sus fieles seguidores. Amén. 

Amado Padre que estás en el cielo, te pedimos de todo corazón que nos des tu paz, que nada nos la pueda quitar, y protégenos de toda maldad. Que seamos conscientes de que siempre debemos servirte con abnegación, siendo fieles en todos nuestros caminos, esperando la gran promesa que nos has dado a cada uno. Como siempre lo has hecho; guárdanos bajo tu protección. Te alabamos y agradecemos por todo lo que proviene de ti en nuestro corazón, lo que nos hace llenos de confianza y certeza en tu ayuda futura. Amén. 

Dios nuestro, ponemos en tus manos esta nueva semana, confiamos en tu poder que nos hace ser felices y nos conduce por el camino del bien. Ayúdanos a perder el miedo y a vivir conquistando cada una de nuestras metas. No permitas que nos gane el dolor. Te amamos. 

A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda? Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo y de la tierra. Salmo 121, 1-2