¿Hay algún hombre entre vosotros que entregue a su hijo una piedra cuando le pida pan?
Amado Padre que estás en el cielo, concédenos permanecer en tu gracia. Haz que por medio de tu Palabra la luz de tu gracia llegue a nosotros. Guárdanos firmes en la fe hasta el tiempo prometido, cuando tu redención llegue a todas las naciones de la tierra. Con frecuencia estamos ansiosos y nos preguntamos si la gente podrá aguantar. ¿Aprenderán a escuchar tu Palabra? ¿Permanecerán firmes cuando lleguen tiempos difíciles? ¿Se volverán solo a ti, quien conoce la hora y el momento señalado cuando veremos el día prometido? Que tu mano poderosa prevalezca sobre el mundo entero. Tú eres el único poder que puede ayudarnos a salir de nuestra gran aflicción, tú eres nuestro único Señor. Amén.




