Ue. Madre Bernarda Bütler

Institución Educativa dedicada a formar personas con PAZ y BIEN

Haz de mí, Señor, una señal; una señal para todos los que me rodean. Te ofrezco mi vida para que la moldees a tu voluntad y la formes de tal modo, que puedas usarme para llamar a todos los que se dirigen a una eternidad sin ti; por tu gran amor, pero también por ellos, me ofrezco, para que alcancen misericordia y la vida eterna.

Señor, hoy me doy cuenta con tristeza que recuerdo con mayor facilidad la trama, diálogos, actores y, hasta en ocasiones, el director, productor y escritor de algunas películas o telenovelas que he visto; pero, ¿seré capaz de recordar de qué trataron las lecturas del domingo pasado? Quiero llenarme de tu amor para poder dar a los que me rodean más de ti.

Tu Palabra Señor, siempre es como un bálsamo suave que cubre mi vida de bendiciones, es el faro que me guía a puerto seguro y mi asidera en tiempos de tribulación. Háblame, Señor, por medio de ella y que tu Espíritu Santo me inspire constantemente y me haga sentir la grave necesidad que tengo de ella, para no apartarme de ti y meditarla despierto y aún mientras duermo.

Te pido, Señor, tu gracia, para poder descubrir los destellos de tu gloria que nos regalas en la naturaleza o en las demás personas. Que pueda verla en el amanecer o el ocaso, en la sonrisa de un niño, o la mirada apacible de un anciano. Gracias por esos regalos que me recuerdan la maravilla que me espera en la eternidad

Señor, gracias por todo aquello que me enseñas a través de las personas que no me son tan gratas, de las que me incomodan; pues sé que te son instrumentos para hacerme crecer, para enseñarme, entre otras cosas, el amor, la paciencia, la misericordia. Tú, Señor, eres mi escudo y fortaleza, eres mi gloria y quien mantiene alzada mi cabeza.