Amado Padre que estás en el cielo, concédenos permanecer en tu gracia. Haz que por medio de tu Palabra la luz de tu gracia llegue a nosotros. Guárdanos firmes en la fe hasta el tiempo prometido, cuando tu redención llegue a todas las naciones de la tierra. Con frecuencia estamos ansiosos y nos preguntamos si la gente podrá aguantar. ¿Aprenderán a escuchar tu Palabra? ¿Permanecerán firmes cuando lleguen tiempos difíciles? ¿Se volverán solo a ti, quien conoce la hora y el momento señalado cuando veremos el día prometido? Que tu mano poderosa prevalezca sobre el mundo entero. Tú eres el único poder que puede ayudarnos a salir de nuestra gran aflicción, tú eres nuestro único Señor. Amén.
Mateo 7, 7-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; toquen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que toca, se le abre.
¿Hay acaso entre ustedes alguno que le dé una piedra a su hijo, si éste le pide pan? Y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Si ustedes, a pesar de ser malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con cuánta mayor razón el Padre, que está en los cielos, dará cosas buenas a quienes se las pidan.
Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas”.
Reflexión sobre el Gouache sobre papel
Cuando Jesús nos habla en los Evangelios, a menudo se inspira en nuestra vida cotidiana para expresar su opinión. En nuestra breve lectura de hoy, habla de llamar a las puertas, del pan, del pescado... todas las cosas con las que la gente estaría muy familiarizada en la vida del pueblo de Galilea. Jesús reconoció que toda nuestra vida humana tiene el potencial de hablarnos de Dios. Jesús lo utiliza. Toda nuestra experiencia humana puede hablarnos de cómo estamos invitados a relacionarnos con Dios. Si alguien en una pequeña aldea puede recurrir a un buen amigo para que le ayude, o si un hijo puede confiar en su padre para que le proporcione comida, entonces cuánto más podemos todos nosotros confiar en Dios para que nos ayude y nos alimente.
Si le pidieras al aldeano pan o una manzana, no te daría una piedra... Podemos pedirle cosas a Dios, y no nos dará una piedra, pero siempre nos dará la comida adecuada, el alimento adecuado. Nuestro cuadro, obra del surrealista belga René Magritte, muestra una fruta que se ha transformado misteriosamente en piedra. Para el artista, el núcleo de esta imagen es la relación paradójica entre la solidez y la intemporalidad de la piedra y la naturaleza perecedera de la manzana. Con el contraste de la fragilidad de una fruta y la solidez de la piedra, Magritte evoca el paradigma surrealista esencial de cuestionar el significado que asociamos a los objetos e imágenes, y crear nuevos significados colocando estos objetos en contextos nuevos e inesperados.
Jesús utiliza objetos e imágenes cotidianas, y nos dice hoy que sigamos rezando y pidiendo y buscando y llamando... Porque el que pide siempre recibe...