La rabia
“Señor, creo firmemente que estás presente en el santísimo sacramento del altar. Te adoro y te amo con todo mi corazón. Dame tu santa bendición. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.”
“Señor, creo firmemente que estás presente en el santísimo sacramento del altar. Te adoro y te amo con todo mi corazón. Dame tu santa bendición. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.”
“Señor, creo firmemente que estás presente en el santísimo sacramento del altar. Te adoro y te amo con todo mi corazón. Dame tu santa bendición. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.”
“Señor, creo firmemente que estás presente en el santísimo sacramento del altar. Te adoro y te amo con todo mi corazón. Dame tu santa bendición. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.”
“Señor, creo firmemente que estás presente en el santísimo sacramento del altar. Te adoro y te amo con todo mi corazón. Dame tu santa bendición. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.”
“Padre mío, te pido por los jóvenes que son la esperanza del mundo entero, no te pido que alejes la corrupción, sino que los alejes a ellos de ella. Padre santo, no permitas que los jóvenes se dejen llevar las ideologías malignas y mezquinas, haz que descubran lo más importante que hay en la vida: no tener más o poder, sino servir más y amar más. Padre, enséñale a todos los jóvenes de mi juventud, en la que yo crezco, que la verdad es buena, libera, rompe cadenas, aleja la injusticia y hace a los hombres buenos. Padre, deseo que cada uno de los jóvenes tenga un corazón grande, lleno de amor, universal y que hable todos los idiomas, que no le importe el color de la piel sino el amor. Padre, enseña a todos los jóvenes de esta generación a ser buenos, bondadosos, y a que no conozcan las fronteras, que amen a sus hermanos tanto como nos amas tú,
Amén.”