Luz del mundo.
Señor, quiero agradecer por la oportunidad que me has dado de conocerte, de pertenecerte y ser tu siervo; el poder de ser llamado hijo tuyo lo considero mi más grande tesoro en la vida.
Quiero pedirte perdón por las veces que no he sido luz en el mundo para que otros te conozcan, perdón por todas esas ocasiones en que mi testimonio de vida en vez de acercar gente a Ti, los desanima y aleja.
Por eso Señor mío, te pido tu gracia para que, de ahora en adelante, mi vida sea un claro ejemplo de tu vida y amor entre nosotros; y más aún, que muchas personas puedan tomarse de mí y que pueda yo llevarlos hasta ti.