El Reino de Dios está entre ustedes.
Señor, bendita sea tu sabiduría que perdura de generación en generación y que penetra los corazones de cuantos se dejan alcanzar por ella. Que inunde mi corazón para poder ser con ella un reflejo de tu grandeza.
Señor, bendita sea tu sabiduría que perdura de generación en generación y que penetra los corazones de cuantos se dejan alcanzar por ella. Que inunde mi corazón para poder ser con ella un reflejo de tu grandeza.
Señor, creo en tu resurrección, creo que moriste por amor a mí y que te levantaste de entre los muertos con poder y que ahora vives y reinas eternamente. Por eso, en cada situación alzaré mi voz diciendo que tú vives.
Señor, que no desaproveche la abundancia de tus dones. Acércame a tus fuentes de agua viva, sáciame para que pueda yo producir los frutos que esperas de mí.
Padre lleno de bondad, que nos has dado a tu Hijo, fuente de Sabiduría y Palabra que da vida eterna, haz que le escuchemos atentamente de tal manera que, dóciles a su enseñanza y solícitos en su seguimiento, merezcamos habitar contigo en el cielo con todos los bienaventurados. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Señor Jesús, concédeme tus sagrados dones para poder manifestarte en mi vida diaria, tanto con mi familia como con mis compañeros de trabajo y con todas las personas con las que me relacione durante el día que me has concedido.