Ue. Madre Bernarda Bütler

Institución Educativa dedicada a formar personas con PAZ y BIEN

Si no te reflejo, mi Señor, si la gente no ve en mí a un hijo de Dios que se siente amado y abrazado por ti, es por mi falta de vida espiritual; soy una persona más que no sobresale del resto del mundo, prefiero tener una vida "tranquila" y evitar la persecución por causa de Cristo. 

Señor, con frecuencia digo que no tengo tiempo para orar, pero sí lo tiempo para dejar mis labores y fumar un cigarro, comer unos tacos, enviar correos o chatear con amigos, jugar en la computadora, ir a la tienda a comprar bocadillos, o simplemente perder el tiempo sin quehacer. Nada de esto es pecado, pero me impiden ejercitar la penitencia y la vida de la gracia, necesarias para poder renunciar a tentaciones mayores. 

Señor, tu palabra me advierte que "el que no junta, desparrama" porque, o estoy contigo o estoy contra ti. Esto me hace reflexionar en que cuando pierdo la gracia me convierto en un instrumento de destrucción, dañándome a mí mismo y dando un mal testimonio a los demás. 

Señor, reconozco que mis manos, mis ojos, mi boca, mi pensamiento han sido ocasión de pecado, pero ahora sé por palabras de san Pablo, que si los pongo a tu servicio, serán ocasión de bendición para mí y para los que me rodean. 

Señor, ahora comprendo que por mi desobediencia entra el pecado a mi vida y con ello, la oscuridad y la intranquilidad, pero por el don de Dios, Jesucristo y su misericordia, es que puedo yo acercarme arrepentido al Sacramento de la Reconciliación que me introduce nuevamente en la vida de la gracia y puedo vivir en paz.