Qué grande es tu fe!
Señor Jesús, que prometiste al que dejara todo por el Reino de Dios, que recibiría mucho más en este mundo y, en el mundo futuro, la vida eterna, ten misericordia de mí, pecador, porque nunca estoy satisfecho: si tengo una moneda, quiero dos, tratando de justificar de que no me va a alcanzar, en vez de agradecerte por la que ya tengo.