Muchos llamados...
¿Cuántas veces, Dios mío, no he cumplido la palabra que te he dado? Muchas veces he faltado a los compromisos que contigo he adquirido. Te pido perdón, Dios mío, y te prometo que en el futuro pondré mucho más cuidado en lo que te ofrezco y a lo que me comprometo.