Setenta veces siete.
Señor, tú siempre has sido maravilloso en mi vida, cuando he estado a punto de sucumbir, siempre actúas portentosamente y me rescatas, tú me afirmas delante de la gente y es por eso, y principalmente porque te amo, que te ofrezco todo en mi vida, y cada logro que consiga, que sea para darte gloria a ti, Dios de los cielos.
