Corrección Fraterna
Señor, sabes bien que te quiero, pero, ¿por qué sigo atado a las cosas del mundo, a mi posición social, a mi puesto en el trabajo, a los bienes que poseo, y no me atrevo a "remar mar adentro"? Te pido perdón porque no he buscado tu ayuda para dejar todo aquello que me impide alcanzar la plenitud y la vida en abundancia que tienes preparada para mí.