Dirán: El tiempo ha llegado...
Señor, quiero que seas el Rey de mi vida, grabada está tu ley en mi corazón: enséñame a vivir como ciudadano del Reino.
Señor, quiero que seas el Rey de mi vida, grabada está tu ley en mi corazón: enséñame a vivir como ciudadano del Reino.
Señor, sé que permanecer siempre fiel es únicamente posible con tu gracia, por eso te pido que me revistas de ella en cada situación de mi vida para que, a semejanza de Daniel, Ananías, Misael y Azarías, pueda honrarte en cada momento y además cumplir con mis roles cotidianos diez veces mejor que lo que lo hubiera hecho sin ti.
Señor, ayúdame, con la luz de tu Espíritu, a explusar fuera de mí todo aquello que no te agrada, para que puedas habitar todas las áreas de mi ser.
Señor, protégeme del mundo mientras transito por él, cuida que mi pie no tropiece para que llegue seguro hasta ti.
Señor, que mi amor por ti se refleje hacia los demás, de tal manera que pueda crecer en ellos también la esperanza de la vida eterna.