Cuidarse de la levadura.
Ayúdame, Señor, a descubrir cuál es la fuente de mis tentaciones, sé que provienen de la tentación del demonio y sobre todo, de mi inclinación carnal. Pero te pido, Señor, que me muestres la raíz de cada tentación para arrancarla y poder darme cada vez más a ti, para que termines de purificar mi vida.