Jesús en nuestra lectura de hoy está explicando una parábola que vimos hace unos días. Dice que "el campo es el mundo". Cuando miramos los campos, como en nuestra pintura, podemos ver áreas fértiles, de crecimiento, pero también rocas, malezas, etc. Esta conmovedora parábola nos golpea todos los días. Se trata de tener paciencia con la persistencia del mal en el mundo que nos rodea, donde el bien y el mal están entrelazados. Vemos la injusticia, el dolor, el sufrimiento y la violencia. Por supuesto que debemos tratar de enfrentarlos, pero tenemos que recordarnos a nosotros mismos ser pacientes y darnos cuenta de que el juicio final recae en Dios mismo cuando llegue el tiempo de la cosecha...
Señor y Dios nuestro, venimos a tu presencia rogándote dar al mundo lo que se necesita para librar a los hombres de su dolor y dales la fuerza para servirte. Que se revele el poder de Jesucristo en nuestros tiempos, porque él se ha hecho cargo de nuestro pecado para que venga justicia a la tierra y los hombres tengan vida y vean tu salvación; misma que tú llevarás cuando se cumpla el tiempo. Que se revele tu poder en el mundo, que se haga tu voluntad, que tu nombre sea santificado y que todos los males se rectifiquen en esta tumultuosa y difícil era. Oh Dios nuestro Señor, sólo tú nos puedes ayudar. Sólo tú eres el Salvador de todas las naciones. Por tu gran misericordia, tú puedes traer la paz. A ti nos dirigimos, y al considerar tu Palabra, recordamos las grandes promesas que tú nos has dado, promesas que se cumplirán en nuestro siglo. Amén.