Que imponga las manos.
Dios misericordioso, que estás pronto a perdonar y que juzgas con equidad y misericordia a tus hijos, ayúdanos a servirte con un corazón indiviso, para que a ejemplo de Jesús, el Testigo fiel, te alabemos y te bendigamos en cada una de nuestras acciones diarias y con cada palabra que pronunciemos.