¡A cargar la cruz!
Dame la gracia, Señor, de que todo el amor que te profeso y la profunda confianza que tengo en ti se concreten en acciones reales y específicas; no permitas que me quede en el fariseísmo de solo hablar y hablar, sino que te pido la fuerza de tu Espíritu para que mis palabras sean puestas por obra y así afectar este mundo con la fuerza de tu Evangelio en la vida.