Reflexiones de un docente

Hace un mes -hoy que proso estas líneas- nuestro gobierno decretó el Estado de excepción. Una realidad que nunca la había conocido en mis cuatro décadas de existencia. Una realidad que hizo al mundo un pequeño pañuelo. Una realidad que solo es eso: real!

Casi todos los días me escribo con la Hna. María Illana. Pero desde que comenzó el estado de excepción dejé de hacerlo, porque consideré que cada uno debía vivir este proceso de manera diferente. No atendía el teléfono, porque se me hacía muy complicado hablar de optimismo y esos detalles... Sonó el teléfono de la casa... y eso que ese teléfono nunca suena porque nadie llama. Acudí a atender y una voz me saluda por mi nombre. Alabado sea Jesucristo, alcancé a decir. Era la Hna. María Illana.

Originalmente habíamos quedado en encontrarnos para la semana del 26 de marzo, pero con todo esto de la pandemia nunca lo concretamos. Pero ese día en particular conversamos y conversamos y conversamos hasta que quedamos de acuerdo en que iba a colaborar en este inicio del curso. Y ya estamos en la primera semana de esta capacitación que me llena el corazón y me hincha el pecho.

La propuesta gira en torno a tres grandes ideas que van a cuerdas separadas pero en el mismo tiempo:

Una infraestructura mejorada en los recursos del talento humano.

Una metodología para los recursos con que se cuenta en la actualidad.

Una evaluación permanente de los productos que se crean.

Así fue que iniciamos y ya vamos una semana.

Gracias por compartir de su tiempo y de toda su experiencia.

No hay receta. Solo recursos!

No hablamos de la construcción de la nave... hablamos del maravilloso viaje que iniciaremos pronto.