Señor y Dios nuestro, pensamos en todas las personas que han confiado en ti, en especial nuestro hermano Alexis. Recordamos todas las señales y maravillas que has mostrado para instaurar tu nombre entre los humanos en la tierra. Nosotros somos parte de quienes se mantienen firmes a ti hoy; que nuestros corazones se conserven fieles por medio de tu Espíritu. Aunque haya grandes dificultades en nuestro tiempo y todo parezca estar al borde del colapso, inclusive si el mundo se extingue, tú, oh Dios, eres nuestra fortaleza. Esta verdad permanece para siempre. En ti deseamos mantener la verdad hasta que llegue tu gran día, hasta que el poder del Salvador sea revelado en muchas personas para que aun en su miseria puedan creer, encontrar ayuda y consuelo. Amén.
Mateo 11, 11-15
En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: “Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él.
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los cielos exige esfuerzo, y los esforzados lo conquistarán. Porque todos los profetas y la ley profetizaron, hasta Juan; y si quieren creerlo, él es Elías, el que habría de venir. El que tenga oídos que oiga”.
Reflexión
En Adviento, las lecturas de los Evangelios se dirigen, por supuesto, hacia el nacimiento de Jesús. ¿Pero por qué Juan el Bautista figura tan prominentemente en los primeros días de nuestras lecturas de Adviento? Dos razones principales. En primer lugar, Juan el Bautista es el último de los profetas de la antigua alianza. Está en el umbral entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Después de Juan, Jesús trae la nueva alianza... una nueva era del Reino de Dios.
En segundo lugar, Adviento significa "venida". Es un período para que nos preparemos para la venida de Jesús. Sí, celebramos su venida hace dos mil años. Pero con la lectura de San Juan Bautista, también nos recuerda su Segunda Venida. El Adviento tiene como objetivo ayudarnos a animar nuestra vida espiritual, esperando su regreso.
Por lo tanto, para mí, nuestra pintura de hoy, La Virgen del Jilguero, de Rafael, es una de las principales imágenes de Adviento en mi opinión, representando a Nuestra Señora, junto con el joven Jesús y San Juan Bautista, interactuando alegremente. El Niño Jesús acaricia con amor un jilguero que el niño Bautista le acaba de regalar. Un símbolo de la Pasión (como el jilguero se alimenta entre espinas) se coloca así en lo que por otra parte es sólo un cuadro alegre de ver a los niños jugando. Juan tiene un poco más de pelo que Jesús, lo que demuestra que es un poco mayor y preparará el camino para el ministerio de Jesús. El Adviento nos prepara no sólo para celebrar su venida hace dos mil años, sino para aceptar su segunda venida como parte de nuestra fe y el llamado de Jesús para que tomemos nuestra cruz y lo sigamos hasta que llegue ese momento...
Les comparto la reflexión en video: https://youtu.be/A98oVCQVW9A