Señor, Dios nuestro, te damos gracias por permitir que de los corazones de la gente se eleven hosannas para clamar a ti y aún con mayor fervor en tiempos oscuros. Ayúdanos, oh Dios todopoderoso, y ayuda al Señor, Jesucristo, en su victoria final. Porque él será vencedor, trayendo gracia, paz, vida, y victoria a todo lo que es bueno en la tierra y en el cielo. Él será vencedor en todo momento de nuestras vidas, permitiéndonos mantener fe en toda preocupación, en el miedo y la necesidad, sí, inclusive en la muerte. ¡Hosanna al victorioso, Cristo Jesús, vencedor que tú has elegido! O Dios todopoderoso, proclámalo a él aquí en la tierra. Haz saber a todas las personas que él viene en camino, para la gloria de tu nombre. Amén.
Lucas 10, 21-24
En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.
Reflexión sobre la pintura
Nuestra lectura del Evangelio de hoy comienza con las palabras que Jesús se "lleno de alegría por el Espíritu Santo". Viene justo después de que Jesús los setenta discípulos regresaran de una misión exitosa. Jesús estaba emocionado con lo que habían logrado. Cuando pensamos en Jesús, pensamos principalmente en Él curando, predicando, expulsando demonios, siendo compasivo, amando, cuidando y muriendo por nosotros en la cruz. Rara vez pensamos en Él alegre y feliz, lo que por supuesto era. También a menudo pasamos por alto o incluso perdemos completamente la felicidad de Jesús y la alegría que trae. Especialmente durante este tiempo de Adviento, podemos conectar con la felicidad de Jesús.
Cuando vemos a Jesús en la cruz, que es probablemente la principal imagen que tenemos de Jesús en el arte y en nuestras iglesias, es demasiado fácil perder el sentido de que debe haber sido una persona profundamente feliz y gozosa. En él, el dolor y la felicidad pueden coexistir y coexisten. Jesús sabía que los sufrimientos y nuestras penas en esta vida son temporales, mientras que la base de nuestra alegría es permanente si creemos en Dios. Para mí, la principal enseñanza de hoy es que la alegría de los discípulos al regresar de su misión provocó una alegría similar en Jesús. Así que Jesús no sólo nos ayuda a estar alegres, sino que también podemos hacerlo feliz con nuestras vidas...
¿Pero cómo se puede representar a "Jesús lleno de la alegría del Espíritu Santo"? Creo que esta pintura de Danny Hahlbohm es un buen intento. Puede que reconozcas el estilo de la pintura. Danny diseñó algunos de los carteles de la película "La Pasión de Cristo" de Mel Gibson. Donde las artes visuales pueden luchar para transmitir la belleza del Espíritu Santo, la música puede tomar el control...