¿Quién es el más importante?

¡Alabemos al Señor, porque él es bueno; porque su misericordia es constante! Que lo afirmen los redimidos por Dios, los que salvó del poderoso enemigo, los que reunió desde lejanas tierras, Del oriente y del occidente, Del norte y del sur. – Sal 107,1-3

En aquel tiempo, se suscitó entre los discípulos una discusión sobre quién sería el más importante. 

Entonces Jesús, conociendo los pensamientos de sus corazones, tomó de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: 

«El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. Pues el más pequeño de vosotros es el más importante». 

Entonces Juan tomó la palabra y dijo: 

«Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no anda con nosotros». 

Jesús le respondió: 

«No se lo impidáis: el que no está contra vosotros, está a favor vuestro». Lucas 9, 46-50

Jesús puso toda la escala social patas arriba: los siervos humildes eran los más honrados; los pobres eran los más servidos; los niños eran los más admirados por su pureza de corazón, etc. Jesús explica en nuestra lectura de hoy que en el Reino de los Cielos, el rango más alto es para aquellos que más servirán. 

Nuestra lectura comienza con una discusión entre los discípulos sobre cuál de ellos era el más grande. Una discusión infantil. Por lo tanto, Jesús se acerca a este comportamiento infantil y utiliza el ejemplo de un niño para hacer su punto. Señala la dependencia del niño como un modelo que todos deberíamos seguir. Dependencia de Dios.    

Nuestra pintura es del pintor belga, Juliaan de Vriendt. Muestra a Jesús rodeado de niños y recibiendo toda su atención. No están luchando por el poder. Simplemente están felices y contentos en su presencia. Un suave resplandor emana de Jesús, situado frente a un árbol de vid fructífero. La parte superior izquierda muestra un paisaje desértico, lo que demuestra que la gente viajó desde muy lejos para encontrar a Jesús. Atravesaron desiertos y dificultades para estar en su presencia...

By Patrick van der Vorst y Br Juan Carlos Arias Bonet, LC