Jesús y el hombre rico

Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo. Juan 14, 27

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un joven y le preguntó: “Maestro, ¿qué cosas buenas tengo que hacer para conseguir la vida eterna?” Le respondió Jesús: “¿Por qué me preguntas a mí acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno: Dios. Pero, si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos”. El replicó: “¿Cuáles?” Jesús le dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo. Le dijo entonces el joven: “Todo eso lo he cumplido desde mi niñez, ¿qué más me falta?” Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme”. Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico. Mt 19, 16-22

En nuestra lectura del Evangelio de hoy, leemos cómo el joven se jactó ante Jesús de que estaba guardando todos los mandamientos y leyes. ¿Pero lo hacía realmente? Como es típico de todos nosotros, nos gusta pensar que estamos bien ante Dios cuando en realidad no lo estamos... Jesús lo sabía y lo desafío. Jesús pudo ver que las posesiones mundanas que el hombre tenía eran una distracción demasiado grande para su fe. Nosotros podemos poseerlas... ¡pero ellos también pueden poseernos a nosotros! Todo lo que Jesús nos pide, es vivir en Él y Él en nosotros, y no tratar de distraernos con lo que el mundo nos está lanzando.  

Nuestra vidriera ilustra bien la escena. El hombre está bellamente vestido con sedas y terciopelos, lleva un tocado y lujosos zapatos rojos, apoyado en lo que parece ser una mesa de mármol. Jesús está representado con una modesta túnica blanca, descalzo. Pero son las manos de ambos las que cuentan la historia: apuntan en direcciones opuestas. Creo que la riqueza de los vitrales se presta perfectamente para contar la historia del joven rico. Los vitrales, con su color y su luz juguetona, celebran la riqueza del mundo natural. El arte de hacer vitrales apenas ha cambiado desde la época medieval, cuando las catedrales góticas impulsaron esta forma de arte.  

Una vez leí una cita de Eric Pevernagie: "La gente es vista a través de la vidriera de nuestra imaginación"... Jesús, por el contrario, vio al joven por lo que era, y lo guió amorosamente... nosotros, no sabemos lo que el joven hizo después... 

By Patrick van der Vorst y Br Juan Carlos Arias Bonet, LC