La señal de la cruz

Liberar al mundo.

“Padre mío, te pido por los jóvenes que son la esperanza del mundo entero, no te pido que alejes la corrupción, sino que los alejes a ellos de ella. Padre santo, no permitas que los jóvenes se dejen llevar las ideologías malignas y mezquinas, haz que descubran lo más importante que hay en la vida: no tener más o poder, sino servir más y amar más. Padre, enséñale a todos los jóvenes de mi juventud, en la que yo crezco, que la verdad es buena, libera, rompe cadenas, aleja la injusticia y hace a los hombres buenos. Padre, deseo que cada uno de los jóvenes tenga un corazón grande, lleno de amor, universal y que hable todos los idiomas, que no le importe el color de la piel sino el amor. Padre, enseña a todos los jóvenes de esta generación a ser buenos, bondadosos, y a que no conozcan las fronteras, que amen a sus hermanos tanto como nos amas tú,
Amén.”

Instrucciones:

Se trata de que hagas oración cada día. Todos los días puedes empezar el rato de oración con la "oración inicial para cada día" que está al inicio de este artículo; después leyendo con atención el "texto de cada día", a continuación hablas con Dios y con María; por último, terminas rezando la "oración final".

  1. PROHIBIDO CORRER: Es corto; no tengas prisa en terminar de reflexionar. No es leer y ya está. Dale tiempo a que Ella te hable.
  2. LO QUE NO ESTÁ ESCRITO... ¿Sabes qué es lo mejor de este texto? Lo que no está escrito y tú le digas; la conversación que tú, personalmente, tengas con María.

TEXTO DE CADA DÍA.

La Señal de la Cruz 

Como este gesto vuelve con frecuencia en mi jornada, tengo el peligro de hacerlo sin prestarle la atención que se merece. Sin embargo es precioso por su historia, por su significado y por su poder. 

Es la señal de mi fe; muestra quién soy y lo que creo. Es el resumen del Credo. Es la señal de mi agradecimiento. Tengo que hacer con amor y emoción este gesto que me recuerda que Jesús ha muerto por mí. Es la señal de mi intención de obrar, no para la tierra, sino para el Cielo. Al hacerla, y pronunciando estas misteriosas palabras ‐"EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO" me comprometo a obrar:

 
  • en el nombre del Padre que me ha creado, 
  • en el nombre del Hijo que me ha redimido, 
  • en el nombre del Espíritu Santo que me santifica.
  • En una palabra: a actuar como hijo o hija de Dios. 

Este signo es la señal de la consagración de toda mi persona. 

Al tocar mi frente: «rezo a Dios todos mis pensamientos. 

Al tocar mi pecho: consagro a Dios todos los sentimientos de mi corazón. 

Al tocar mi hombro izquierdo: le ofrezco todas mis penas y preocupaciones. 

Al tocar mi hombro derecho: le consagro mis acciones. 

La señal de la Cruz es en sí misma fuente de grandes gracias. Debo considerarla como la mejor preparación a la oración, pero ya es en sí misma una oración, y de las más impresionantes. Es una bendición. 

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ORACIÓN FINAL

Dios mío voy a hacer todas mis acciones por vuestro santo y divino amor. En el Nombre del Padre, y Del Hijo y del Espíritu Santo Amén.

UEMBB
REFLEXIÓN DEL DÍA UEMBB.

ORACIÓN:

¡Oh alto y glorioso Dios!
ilumina las tinieblas de mi corazón.
y dame fe recta,
esperanza cierta y caridad perfecta,
sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

Nosotros