Mayordomos.

Después vino otro ángel, con un incensario de oro, y se puso de pie ante el altar; y se le dio mucho incienso, para ofrecerlo sobre el altar de oro que estaba delante del trono, junto con las oraciones del pueblo santo. El humo del incienso subió de la mano del ángel a la presencia de Dios, junto con las oraciones del pueblo santo. Ap 8, 3-4

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”. Entonces Pedro le preguntó a Jesús: “¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?” El Señor le respondió: “Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso ese siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene. Pero si ese siervo piensa: ‘Mi amo tardará en llegar’ y empieza a maltratar a los otros siervos y siervas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte de los desleales. El siervo que conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más. Lucas 12, 39-48

Todos somos mayordomos o administradores de nuestros talentos dones y decisiones. No somos dueños de esos dones, nos fueron dados, nos fueron prestados. Sólo en unión con Cristo florecerán estos dones. En nuestra pintura alemana del siglo XVI vemos al sirviente infiel siendo arrebatado de su amo, que está flanqueado por su perro (símbolo de fidelidad). En el fondo vemos al fiel mayordomo con su amo. Si nos consideramos administradores de los dones (salud, familia, trabajo, creatividad...) que Dios ha dado y nos damos cuenta de que tendremos que devolver todos esos dones a Aquel de quien vinieron, entonces podremos compartir la alegría que Él quiere para nosotros...

By Patrick van der Vorst y Br Juan Carlos Arias Bonet, LC