Puedes curarme...
Señor, sé muy bien que nada es imposible para ti y, que además, cuidas celosamente hasta las cosas más pequeñas que me pasan. Gracias, Señor porque siendo tú el Omnipotente, y yo apenas una muy pequeña parte de tu creación, me cuidas y me diriges, no me queda más que vivir eternamente lleno de gratitud.